top of page

El Amor es ciego... pero ve lo esencial.

Hay amores que nacen de un gesto, una mirada, un cruce inesperado. Y hay otros que trascienden lo superficial, que despiertan desde lo más profundo: del alma. El amor verdadero no necesita ver para sentir; reconoce desde la intuición, se enciende en la escucha, y se afirma en el encuentro con el otro, tal como es.
El amor real no es ciego por ingenuidad: es ciego al egoísmo, a la intolerancia, al destrato. Porque cuando el alma conecta, las apariencias pierden importancia, y lo esencial cobra sentido.

 

Como oficiante de ceremonias y como alguien que vivió la experiencia transformadora de Love Is Blind Argentina, sé que el amor genuino comienza con una elección diaria: elegir al otro incluso cuando no hay guión, ni filtros, ni certezas. Cuando hay respeto, complicidad, y una alegría que fluye casi sin esfuerzo, ahí es.

Cada ceremonia que diseño y guío está pensada para honrar ese tipo de amor: auténtico, profundo, sin artificios. Creo en los vínculos que te impulsan a ser tu mejor versión, en las historias que nacen desde una conexión invisible pero real. Creo en la fuerza del compromiso, en el poder de las palabras, en los momentos sagrados que dan forma al sentimiento.

​

El amor que perdura no se basa solo en una atracción física: se sostiene en lo invisible, en los valores compartidos, en la decisión de crecer juntos. Esa es la magia que me inspira a acompañar a cada pareja en su momento más sagrado.
Porque cuando el alma reconoce a su espejo, el corazón no duda.
Porque el verdadero amor, como decía Antoine de Saint-Exupéry, se trata de mirar juntos en la misma dirección.

​

​

The love is blind... but the heart always knows.

bottom of page